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Mostrando las entradas de julio, 2017

Capítulo 5: Contra la presunción - Luego, la sinceridad ante todo

No confíés en tu riqueza, ni digás: "tengo suficiente". No confíés en tus fuerzas para seguir tus caprichos. No digás: "nadie puede contra mí", porque el Señor te va a pedir cuentas. No digás: "pequé y no me pasó nada". Lo que pasa es que Dios es muy paciente. No abusés de su perdón para seguir pecando más y más. No digás: "Dios es muy compasivo; por más que yo peque, Él me va a perdonar". Porque Él se compadece pero también se enoja, y castiga con ira a los malvados. Jesús saca a los cambistas del Templo No tardés en volverte a Él; no dejés esto siempre "para mañana". Porque cuando menos lo pienses, el Señor se va a enojar y en el día del castigo vas a caer. No confiés en riquezas mal adquiridas, porque no te van a servir para nada en el día del castigo. No tirés el trigo a cualquier viento, ni camines en cualquier dirección. Sé constante en tu forma de pensar, y no tengas más que una palabra. Apurate para escu...

Fin del capitulo 3 y capitulo 4 entero: la ayuda al necesitado

El agua apaga el fuego que arde, y el dar limosna consigue el perdón de los pecados. Del que hace el bien se acordarán después; cuando resbale, encontrará quien lo sostenga. Hijo mío : no te burles del que vive en la aflicción, ni desprecies al que sufre amargamente. No dejes sufrir al que esté necesitado ni te escondas del que esté abatido (Lc 10, 25-37), ni le niegues tu ayuda al pobre. No te hagás el desentendido con el que está abatido No rechaces al débil que te pide ayuda, ni les des motivo para que te maldiga. Si al sentirse triste y amargado levanta la voz, el Creador escuchará sus gritos. Hacete querer por los demás, y respetá a la autoridad. Escuchá con atención al pobre y devolvele con sencillez el saludo. Librá al oprimido del opresor, y no te negués a dar un fallo justo. Portate como un padre con los huérfanos y como un esposo con las viudas. Así Dios te llamará hijo (Mt 5,9), te amará y te librará de la desgracia. La Sabiduría instruye a los que ...

Capítulo 3: Deberes para con los padres y humildad

Hijos míos, escúchenme a Mí, que soy su Padre: sigan mis consejos y se salvarán. El Señor quiere que el padre sea honrado por su hijo, y que la autoridad de la madre sea respetada por ellos. El que respeta a su padre alcanza el perdón de sus pecados, y el que honra a su madre reúne una gran riqueza. El que respeta a su padre recibirá alegría de sus propios hijos; cuando ore, el Señor lo escuchará. El que honra a su padre tendrá larga vida; el que respeta a su madre será premiado por el Señor, pues obedece a sus padres como si fueran sus amos. Hijo mío: honra a tu padre con obras y palabras, y así recibirás toda clase de bendiciones. Porque la bendición del padre da raíces firmes a una familia, pero la maldición de la madre arranca de raíz . No te sientas orgulloso viendo pasar a tu padre vergüenza, pues esto no es ninguna honra para vos. El honor de un hijo está en el honor de su padre; en cambio, el que desprecia a su madre se llena de pecados. Hijo mío: esforzate en h...

Capítulo 2: Paciencia y confianza

Hijo mío, si querés servir a Dios, preparate para las dificultades. Fortalecé tu voluntad y sé valiente, para no acobardarte cuando llegue la dificultad. Unite a Dios y no te separes de Él; así, al final tendrás prosperidad. Aceptá todo lo que venga, como venido de las manos de Dios. Y sé paciente si la vida te trae sufrimientos. Porque el valor del oro se prueba en el fuego, y el valor de los hombres en el horno del sufrimiento. Confiá en Dios , y Él te ayudará. Actuá rectamente y esperá en Él. Ustedes los que honran a Dios, confíen en su misericordia . No se desvíen del camino recto, para no caer. Los que honran a Dios, confíen en Él y no quedarán sin recompensa. Los que honran a Dios, esperan prosperidad, la felicidad eterna y el amor de Dios. Fíjense lo que sucedió en otros tiempos: nadie que haya confiado en el Señor se vio decepcionado; nadie que lo honrara fielmente se vio abandonado. Él escuchó a todos los que lo invocarón. Porque el Señor es tierno y compasivo ...

Capítulo 1: Alabanza de la sabiduría y la honra a Dios

Toda sabiduría viene de Dios y siempre está con Él. ¿Quién puede contar los granos de la arena del mar, las gotas de lluvia o los días de la eternidad? ¿Quién puede , sin ayuda de instrumentos, medir la altura del cielo, el ancho de la tierra o la profundidad del abismo? La Sabiduría fue creada antes que todo lo demás; la inteligencia para comprender existe desde siempre. ¿Quién ha descubierto el origen de la sabiduría? ¿Quién conoce sus secretos? Sólo hay uno sabio y muy temible: el Señor, que está sentado en su trono. Él fue quien creó la sabiduría. La observó, la midió y la derramó sobre todas sus obras. Él se la dio a cada ser viviente a su medida, pero a los amigos en abundancia. Honrar a Dios trae gloria, satisfacción, alegría y una corona de gozo. Honrar a Dios alegra el corazón, trae gozo, alegría y larga vida. Al que honra a Dios, al final le irá bien; cuando muera, todos hablarán bien de él. La sabiduría comienza honrando a Dios . Ella acompaña a los fieles...